jueves, 24 de septiembre de 2009

EL "MYSTERY SHOPPER"...

El otro día viendo las noticias, comentaban que las empresas realizan “visitas misteriosas” para evaluar diferentes aspectos entre la empresa y el cliente (limpieza, orden, comportamiento de los empleados, etc…) y poder medir la satisfacción del cliente o lo que es lo mismo, controlar los puntos de insatisfacción para después, solucionarlos.
Voy a romper una lanza a favor de la profesión de dependienta, aunque vamos a ir hablando con propiedad, mejor decir "dependienta-psicóloga-secretaria-limpiadora-y-un-largo-etc…" (aunque todo hay que decirlo, algunas parecen auténticas celebrities que cualquiera las tose y evidentemente no voy a defender!)
Me hace gracia que se valore y se responsabilice tanto a una persona que cobrará al mes alrededor de 1000 euros y tiene que estar dispuesta a aguantar todo tipo de comentarios, caras y algún que otro chiste: “…es que yo uso la talla 36…” y la señora sabe perfectamente que la va a reventar!!!Bueno, el caso es que está muy bien que se desarrollen este tipo de técnicas pero…el “Mystery Shopper” ya sabe que antes de su visita la dependienta ha tenido que aguantar que a la señora se le rompa el jersey mientras dormía; que se le ha llenado el reloj de agua mientras se duchaba (hay que cerrar bien la “cebolleta” …) o que después de 2 años le han puesto una reclamación porque el zapato de 40,00 euros de la señora ha perdido una tapa???? Y no estoy exagerando…
Si tengo que limpiar la tienda antes de abrir, atender el teléfono, llamar al banco porque no pasa la Visa, coger el bajo del pantalón, mirar si me están “chorizando” en los probadores, atender al electricista porque se ha fundido la luz del escaparate, seguir trabajando con buena cara cuando pido un sábado libre para la boda de mi hermana y me dicen: ”NO”, llamar al escaparatista porque se ha caído el maniquí y yo con él al intentar colocarlo, ordenar la tienda, doblar a conciencia todos los artículos expuestos, correr detrás de la chica que se ha olvidado la compra en la caja, revisar un bolso porque ha saltado la alarma al salir y, por supuesto, aguantar a la señora del jersey, del reloj, y de las tapas del zapato… Y encima tener la suerte de que después de todo esto viene un tío llamado Cliente Misterioso que me pregunta la hora, le contesto que no tengo y… despido inmediato. Así va el país... (va por tí Mary Joe!)

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